Artículo por Tito Maciá
Después de tantos siglos de silencio obligado, cuando ya casi nadie cree que la astrología sea una ciencia a causa de la injusta expulsión de las universidades en el siglo XVI.
Hemos vuelto, estamos aquí, hemos regresado para quedarnos para siempre.
Mis respetos para Diego Pérez de Mesa, el último catedrático de Astrología de la Universidad de Alcalá de Henares, y Jerónimo Muñoz catedrático de Astrología de la Universidad de Valencia del siglo XVI, quienes fueron forzadamente expulsados de sus cátedras.
Mi admiración hacia todos los astrólogos renacentistas que sufrieron persecución. Mis elogios para Abraham Zacuto, catedrático de Astrología de Salamanca del siglo XV y también para Abraham Ben Ezra el astrólogo judío español nacido en Tudela que nos legó todo un tesoro del conocimiento astrológico.
Y sobre todo mi inclinación de cabeza ante el Rey Alfonso X el Sabio y los componentes de la Escuela de Traductores de Toledo, que nos han legado un tesoro de la Astrología, aún desconocido para la mayor parte de los estudiantes de Astrología.
Todos ellos en su conjunto, son los cimientos de la cultura astrológica hispana que ahora recuperamos íntegramente y ponemos a disposición de quienes quieran adquirir el conocimiento de los prestigiosos astrólogos antiguos. Recuperamos y renovamos, todo junto.
