¿Por qué funciona la Astrología?

Artículo por Ariadna Flores Vitelli
Prof. Numeraria de la UILA. Capítulo Venezuela.

Desde que el hombre tiene uso de razón ha mirado al cielo intentando comprender la relación entre los astros y los acontecimientos que ocurren en su entorno.

Es así como, hace miles de años, existió la astrología. Al no conocer la ciencia tras los fenómenos de la naturaleza, el sol, la luna, las tormentas, los rayos, la brisa cálida, etc., formaban parte del buen o mal humor de los dioses, dentro de un marco mágico-religioso. Los astros eran dioses y los seres humanos estábamos sometidos a sus caprichos. El hombre observaba ciertas estrellas “fijas” y otras “errantes” que cruzaban el cielo y las relacionaban con el amor, la guerra, las heladas, los negocios, la vida, la muerte y demás acontecimientos.

Ejemplos muy relevantes los tenemos en la mitología griega, con el comportamiento de los dioses, tan parecidos a la psicología humana. Y las estrellas errantes recibieron nombres de los dioses romanos: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, etc.

El hecho es que era innegable que cuando Venus era notorio, el amor también lo era. Mientras que cuando el planeta rojo Marte era notorio, las guerras también lo eran. Y así fueron relacionándose los movimientos del cielo con los hechos terrestres.

A medida que pasaron los siglos, hubo muchos cambios que hicieron que la astrología estuviera en la cima o cayera muy bajo, hasta el punto de ser expulsada de las universidades, y los astrólogos ser quemados en la hoguera. Y, aun así, se desarrollaban aforismos deterministas de la relación entre los movimientos del cielo y los acontecimientos en el mundo. El destino estaba escrito en los astros.

Con el pasar de los tiempos, arribamos al movimiento cientificista, en el que la astronomía y la astrología se separan, la primera es ciencia y la segunda es superstición. Se comprenden los fenómenos naturales, se descubre todo lo relacionado con el sistema solar, se entiende que las estrellas errantes son los planetas, se les quita el poder a los dioses, y con una óptica racional se comprende que el ser humano está bajo la influencia de las ondas electromagnéticas de los astros. Este movimiento cientificista permitió un gran conocimiento de la física, la química, la astronomía y la tecnología, que creció vertiginosamente después de la revolución industrial.

Pero el hombre siguió inquieto mirando al cielo. Había algo de la ciencia que no terminaba de llenar algún espacio más humano o espiritual. Así surgieron los grupos herméticos que redescubrieron la astrología, y desde entonces se busca darle su bien merecido lugar, como ciencia que explica nuevamente los movimientos del cielo y su relación con los acontecimientos en la tierra. Es así como surge la Sincronicidad, una nueva forma de ver el antiguo principio “como es arriba, es abajo”.

El hombre, como antena energética, es capaz de vibrar en armonía con el cielo. Hay una conexión psíquica con los astros. Hay un movimiento interior que se refleja en eventos externos, gracias a que el ser humano replica la energía del cielo. Pero ahora no está sujeto a dioses u ondas, ahora es responsable de sus decisiones que, alineadas con los astros, lo llevarán por buen camino, en vez de andar dando tumbos por la vida. Es la forma como hoy explicamos por qué la astrología funciona.

Desde la tradición heredada de los caldeos, los egipcios, los helenísticos y los árabes, hasta los desarrollos modernos tales como los armogramas, tenemos muchas formas de comprender el comportamiento humano y prever los posibles acontecimientos futuros, sin descartar el libre albedrío. Y no dejamos de sorprendernos con la exactitud de los hechos al revisar las cartas astrales, los tránsitos, los atacires y otras técnicas que se aprenden durante los estudios astrológicos.

Porque la Astrología sí funciona, lo creas o no.

Scroll al inicio